miércoles, enero 28, 2009

¿Hemos perdido la perspectiva de la vida?

Que extraño volver al blog después de tanto tiempo. Estuve leyendo los comentarios a la entrada sobre el amor frustrado.Le pido a Dios que lo que escriba a continuación eleve un poco la barbilla de aquellos que sufren de soledad.

¡Oh Dios la vida es tan corta! Y lo raro es que casi no nos damos cuenta. De hecho creo que la tristeza es un sentimiento que nos hace perder la noción del tiempo. Cuando estamos tristes el tiempo parece pasar más lento. De hecho una de las formas más rápidas para lograr deprimirse es pensar en aquello que se desea y que no se tiene.Idealizar personas, lugares o posesiones materiales.Añorar el pasado o simplemente buscar el amor y la aceptación de las personas. Si uno decide invertir su tiempo y sus energías en esas actividades seguramente logrará ponerse triste en corto tiempo. ¿Y para qué? ¿De qué sirve escuchar todas esas canciones románticas ver esas películas y leer esas novelas? Nos alejan de la realidad y nos distraen de lo que realmente importa: lo que tenemos aquí y ahora.

Tomemos las riendas de nuestra vida, las esperanzas se ponen en Dios, no en las personas. Quien decide buscar el amor de los demás en lugar del amor de Dios pasará la vida persiguiendo, y perdiendo.Dios es Eterno, Justo y Cierto...todo lo demás es pasajero.Hay que pensar y agradecer todo lo que tenemos, no hay que esperar a perderlo para darnos cuenta. ¡No hay que esperar a caer en la cárcel, ser torturado físicamente, perder alguna extremidad, o la capacidad mental! Es ahora que hay que ser agradecidos. Tenemos mucho más razones para ser felices, sólo es cuestión de querer serlo.

viernes, mayo 23, 2008

¿Por qué debemos evitar la ayuda de Naciones Unidas?

Algo parecido ha de pasar en Burma

Darfur: divide y vencerás

Fernando Hermida
internac@jrebelde.cip.cu

Sudán, la nación más extensa de África, sigue pagando el costo del colonialismo. Sus fronteras, heredadas de un pasado vinculado primero a Egipto y después a Francia y al Reino Unido, continúan ignorando pueblos y costumbres para dividir al desierto y a su gente.

En este contexto ha surgido el nombre de Darfur (tierra del pueblo de los Fur, en idioma local), ignorado por muchos hasta 2003 cuando se transformó, de la noche a la mañana, en un símbolo del caos, la arbitrariedad y la lucha campal por los recursos energéticos en África.

El pasado 16 de mayo, Estados Unidos logró que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votara a favor de la sustitución de las tropas de la Unión Africana, desplegadas en Darfur desde 2004, por un contingente bajo el pabellón de la ONU.

Jartum, no obstante, se ha opuesto firmemente y en reiteradas ocasiones a la idea del despliegue de los cascos azules, lo cual supondría la entrada de las fuerzas norteamericanas en una región estratégica ubicada en el umbral de una de las zonas de mayores potencialidades petroleras del continente. De ahí la razón por la que

Washington quiere manipular los conflictos. Es preciso recordar que el 15 por ciento del petróleo que consume EE.UU. proviene de África y en diez años esta dependencia será del 25 por ciento.

Desde hace varias semanas, diferentes personalidades internacionales han visitado Jartum para tratar de convencer al presidente sudanés Omar Hassan Al-Bashir de aceptar el despliegue de una fuerza de paz en su territorio.

Todo parecía indicar que el pasado 5 de mayo se lograría un acuerdo final. Abuja, la capital nigeriana, fue escogida como la sede de las negociaciones de paz y hacia ella se dirigieron las cuatro partes que intervienen en el conflicto: el gobierno del presidente sudanés Omar Hassan Al-Bashir, las dos facciones que forman el Ejército de Liberación de Sudán (SLM, por sus siglas en Inglés) y el Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM).

Por su parte, la «comunidad internacional» estuvo representada por el ex subsecretario de Estado norteamericano Robert Zoellick; el ministro británico de Desarrollo, Hillary Benn y otros líderes regionales.

La mesa, al parecer, estaba servida para la «paz». Estados Unidos y Europa esperaban terminar de una vez y por todas con la pesadilla de Darfur, que comenzaba a amenazar el frágil pacto alcanzado por el gobierno sudanés, finalmente, en enero de 2005 con el Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (SPLM, por sus siglas en inglés), liderado por el desaparecido John Garang de Mabior, la organización más importante del Sudán Meridional y una de las partes beligerantes. Pero el resultado esta vez fue otro. Al finalizar las negociaciones de Abuja, se conoció que dos de las partes involucradas —la facción minoritaria del SLM y las fuerzas del JEM— no estuvieron conformes con los términos del pacto y que, además, lo calificaban de «traición».

A pesar de esto, las noticias de las transnacionales de la información celebraron un acuerdo de paz en Darfur y con ello la promesa segura de la normalización de la vida en la región. La realidad, sin embargo, ha sido otra.

Lo calificado como «acuerdo» terminó siendo un arreglo parcial rubricado solo por el 50 por ciento de las partes en un conflicto que, según estimaciones internacionales, ha dejado entre 180 000 y 300 000 muertos y más de dos millones de desplazados.

La guerra había comenzado en febrero de 2003 cuando grupos insurgentes de esta región, alegando una política de marginación por parte del gobierno central sudanés, decidieron tomar el camino armado.

Occidente, con sus omnipresentes medios de comunicación, se ha encargado desde entonces de satanizar al gobierno musulmán de Sudán, tratando de fabricar un genocidio protagonizado por un supuesto movimiento árabe progubernamental sobre una indefensa población negro-animista.

Lo cierto es que las diferencias en Darfur no están signadas por la etnia —la mayoría de la población es negra y musulmana—, ni por la religión, sino por la organización social del trabajo.

Desde los tiempos del Sultanato medieval de Darfur, la población estaba dividida en su gran mayoría entre agricultores y ganaderos, los cuales se alternaban —no siempre de forma pacífica, valga decir—, en el uso de la tierra y las áreas de pastoreo, lo que las instituciones tradicionales se encargaban de hacer cumplir.

Pero las grandes migraciones provocadas por las prolongadas sequías de los últimos años, alteraron dramáticamente la composición demográfica de la región. A partir de los años 70, las instituciones tradicionales comenzaron a perder autoridad y los problemas sociales crecieron sin control.

El fin de las contradicciones entre el gobierno central de Jartum y el Sudán Meridional sirvió de catalizador a las exigencias de los rebeldes darfurenses, quienes no se detendrán hasta lograr las prerrogativas logradas por el movimiento de John Garang.

Lo más preocupante es que el gigante sudanés está constituido por 26 Estados y 572 grupos étnicos, muchos de los cuales acumulan demandas similares y esperan el momento preciso para exigirlas.

El final de la historia es ya conocido: la URSS, Yugoslavia, Iraq... La antigua divisa latina de divide y vencerás amenaza con convertirse, cada vez con más fuerza, en la filosofía del poder del siglo XXI.


http://www.juventudrebelde.cu/2006/abril_junio/junio-29/mundo_darfur.html

sábado, abril 26, 2008

La canción de Facebook

Que bueno fue encontrar este video en Youtube.Ojalá que la gente se dé cuenta del tiempo que pierde en Facebook. Hasta ahora he rechazado todas las invitaciones. Se me hace enajenante y todas esas aplicaciones ay por Dios! mejor llamas a tus amigos por teléfono y demuestras auténtico interés por saber cómo están. Estos medios de comunicación son realmente muy relativos en cuanto a la calidad de las relaciones humanas.En fin.

jueves, abril 24, 2008

Comer carne hecha en laboratorios


Un día uno se levanta como si fuera un día cualquiera y pum! de repente ahí está la noticia...muy oficial pero por cierto que sólo verifica la ya popular leyenda urbana. La propuesta basicamente consiste en producir carne en laboratorio para consumo humano, pues ya que actualmente se pueden producir orgános como higado y corazón la misma tecnología puede emplearse para crear carne de pollo, borrego, res etc. Las ventajas saltan (según los científicos) a la vista: mayor control en la calidad, y menos daños a los animales.

Hasta ahí ambas apreciaciones son congruentes, sin embargo no son suficientes para poder valorar la conveniencia de llevar esta propuesta a la realidad y en gran escala. Por un lado ciertamente los costos de producción de carne serían reducidos. Ya no habría necesidad de tener granjeros, de comprar grandes pastizales, de comprar vacunas, de comprar alimentos como cebada y todas esas cosas que consumen los animalitos.Tampoco habría necesidad de transportar los animales, no habría tampoco la necesidad de tener mataderos o rastros ni de contratar gente para hacer ese trabajo.Hasta ahí me parece que muchas personas perderían su trabajo...y el valor de sus presentes inversiones. Uy pobre de aquel granjero que haya invertido grandes cantidades en equipo para sus establos, ya ni quien se lo querría comprar.

Y si bien por otro lado la nueva industria de producción de carne en laboratorio crearía nuevas fuentes de trabajo y la necesidad de tener otro tipo de proveedores, basicamente la reducción de la cadena de producción y distribución actual sería inminente.A esto habría que agregarle que los actuales integrantes de dicha cadena no podrían comenzar rapidamente a participar dentro de la nueva industria, dada la curva de aprendizaje que esto conllevaría...uy y para qué hablar del caso de los productores de los países tercermundistas...esto sería el tiro de gracia ni más ni menos.

Y claro lo que va en detrimento de los países subdesarrollados por lo general constituye un logro y ventaja para los países ricos que posean la tecnología y el capital para invertir en el desarrollo de un nuevo mercado y de la nueva infraestructura.

Pero eso no es todo, que pasaría entonces ¿con todas las vacas del mundo? y ¿y con todas las gallinas y con todas las demás especies si de repente ya no tuvieran demanda? Obvio que la producción de estos animales se reduciría (no sé a que grado pero se reduciría) y luego quién sabe que pasaría si quedasen algunos animales vivos que nadie estuviera dispuesto a alimentar. Un granjero al que ya no le significaría negocio matar sus vacas es probable que las dejara morir de hambre. Entonces tal vez pasarían a formar parte de un zoológico y estarían en peligro de extinción pues ya nadie estaría interesado en alimentarlas.

Aunque por otro lado, si la carne producida en laboratorio se populariza entonces la carne de auténtica subiría de precio y podría ser vendida como producto premium...lo cual igualmente deja a la mayoría de los productores e intermediarios fuera de la jugada. Eso tampoco huele bien.

En cuanto a los derechos de los animales y al no derecho que tenemos de comernoslos según dice el artículo que dicen algunos, pues tampoco tiene mucho fundamentos en la realidad. Si mal no recuerdo en mis clases de ciencias naturales en la primaria nos enseñaron la cadena alimenticia su importancia en la conservación de las especies y del ecosistema.Por lo tanto creo que si dejamos de consumir estos animales algo realmente malo estaría pasando con todo ello.Lo importante en todo caso es reflexionar sobre todas las perspectivas posibles desde las cuales este problema puede ser valorado y hacer lo que más nos convenga a nosotros, a los animales y al planeta. Por lo pronto yo me quedo con la carne halal.

Ohhh ¿y qué pasaría con las recetas de comida? ¿ya no habría pavo relleno cierto? mmmm

miércoles, abril 09, 2008

Palestine- Israel conflict and brainwashed people.